Cuando hacía retrato intentaba fotografiar espacios entre mi lente y mi modelo. Ahora busco fotografiar, o mas bien, evidenciar espacios e inter-espacios. Me ocupo tanto del primer plano como de planos intermedios y otros apenas anotados. El plano de fondo es siempre deshumanizado. Avanzo en desiertos emocionales.

En Maine he trabajado prácticamente con grandes angulares. Un Zeiss 21 milímetros 2.8 que use para Vinalhaven y que es una joya; un Zeiss 25 f2.0 con el que fotografié Nueva York y un Canon 24mm que ocupé para Rockland y Beech Hill. Entre tiempos usé también con regularidad mi 50mm f1.2 que por cierto me obsequió mi primera buena foto. Una casa muy blanca y misteriosa. En esta última semana me compré un pancake Voigtlander de 28mm y f2.8. Es totalmente manual y su fabricación es muy noble y fuerte. Solo metal. Hace un pequeño clic al regresar del infinito pero puedo vivir con ello. Y también en un par de ocasiones utilicé mi 70-200 f4 con resultados significativos. Un retrato delicado a Claire Harbage abrazando una calabaza en Beech Hill; también lo utilicé para filmar parte de la tormenta del 2 de noviembre. De los grandes angulares debo reconocer que aunque el que más me gustó ópticamente fue el 21, su monumental tamaño lo pone en segundo sitio en general ante el fantástico Zeiss 25 milímetros. Un lente mucho más compacto. Quizá no tanto a primera vista, pero es mas delgado, termina con el mismo diámetro con el que comienza y el Hood es ciertamente discreto si es que esa palabra se puede utilizar para lentes de tal belleza. En general un lente un tanto mas útil que el 21. Los Zeiss fueron siempre prestados. El comprar el Voigtlander obedece a la nueva visión que he desarrollado y que quiero encausar desde una perspectiva más ligera que con un objetivo de gran calidad pero de gran peso. Realmente el lente que estaba esperando y que fue un gran fraude fue el pancake canon de 24 que resulto ser un lente EF-S, es decir solo para sensores recortados. Que chafas. Por eso no compré el 40, porque estuve esperando a que saliera un 24 que prometería ser mucho mas ágil en la calle que un 40 y salen con que no sirve para full frame. Y bueno al final compré el 28. Ya veremos. Aun no se si Lightroom 5 trae precargado el perfil de ese lente para la corrección de viñeteado y distorsion.

En términos de fotógrafos la estancia en Maine ha sido genial. He iniciado mi viaje del conocimiento de la historia de la fotografía y mucho me gustaría conocer mas. Entre mis descubrimientos estuvo Thomas Struth y la escuela alemana. Su fotografía la encuentro relacionada a mi visión. Será quizá por mi uso preferido de aperturas pequeñas: desde que leí sobre el grupo F64 me interese en explorar esa visión. Desafortunadamente en las ópticas que manejo lo máximo a lo que llego es f 32 en mi 70-200 y generalmente f22 o f16 en mis lentes de diario. Y allí me maneje.

Lo más revelador es que llegue a Maine diciendo que lo único que no me gustaba realizar eran paisajes. Al final mis mejores fotos son… paisajes.

Sábado 7 de noviembre son las 23.07 y estoy en el aeropuerto de Portland esperando a que den las 4 para ir al mostrador de United y documentar mi equipaje. Me espera un sobrecargo de 200 dólares por el costo de llevar mi bicicleta urbana. He pasado la tarde en portland caminando con Sawyer. Traje mi cámara colgada en mi pequeña maleta timbuk2 y no la saque en ninguna ocasión… solamente al regresar al auto después de pasar 2 horas y 20 minutos viendo Gone Girl, me topé con una reja industrial que protege un terreno que pronto estará desarrollado. En el fondo una especie de edificio de estacionamiento de varios pisos y en medio un pastizal alto. Esa imagen me gustó y me llamó y sin embargo no conseguí poner en orden mis prioridades como para sacar mi cámara y hacer esa foto aunque fuera con un ISO muy alto ya que era oscuridad lo que reinaba. Y la idea de una foto perdida no es nueva, sin embargo creo que cometí un error en no registrarla ya que juzgué a la ligera que era mejor esperar a otro momento de vida para encontrarla con mejor luz.

Me hubiera gustado tomarla simplemente para saber si mi “visión” es compatible con tomas nocturnas.  Y realmente lo siento por que falle en mi aparentemente primera oportunidad para explorar una de las 2 ó 3 líneas que Brenton Hamilton me ayudó a identificar en mi trabajo. Al menos reuní el coraje para aventurarme a sacar mi cámara de su nido y fotografiar secretamente los mostradores del aeropuerto. La idea es explorar estos espacios interiores. Y si algún día quiero fotografiar bóvedas bancarias sería buena idea dejarme de tanto temor y dentro de lo correcto tomar mi tiempo y explorar en unos minutos una escena.