Volé a Nueva York, donde me hospedé en un hostal ilegal en el barrio de Chelsea, por ahí de la calle 27. Hacia frío y a las 10 am tenías que estar fuera del hostal y solo podías regresar hasta las 6 de la tarde. Mi cámara era una Nikon N4004, análoga obviamente,  que compré en 1988 para mi papá, sin embargo él no pudo soportar la idea del autofocus y me quedé yo con esa cámara. Bastante buena fuera de un autofocus primitivo y lento. Decidí ir a las torres gemelas, caminando. Realmente no tenía una idea clara de que tan lejos estaba pero con un frío que rasgaba con ráfagas heladas, comencé una caminata que fui registrando fotográficamente. Al llegar al sitio del WTC me fascinó la conectividad de los diversos edificios que componían el complejo. Subí al piso más alto permitido y desde allí hice unas panorámicas. Las fotografías que aquí se muestran son escaneadas de impresiones comerciales. Sin embargo, gracias al trabajo realizado por Gabriela Gonzales pude encontrar y organizar algunas de las tiras de negativos originales. En un tiempo futuro las presentaré.  Sobra decir que la tragedia del 9/11 me impactó a un nivel interno. No sólo porque era un sitio emblemático para mi identidad, sino porque en mi oficina trabajaba una joven abogada ambiental norteamericana, neoyorquina, Nicole Stoduto, quien prácticamente se derrumbó con las imágenes ya que un primo hermano suyo trabajaba en el WTC. Su muerte se confirmó no mucho después.